Monica Martín quiere saber y por ello te pregunta:
De verdad, ¿Quieres aquello que deseas?
Sí, no, quizá... ella espera tu respuesta, necesita saberla
viernes 1 de junio de 2007
Mónica Martín quiere preguntarte
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29 comentarios:
Sí.... soy rotunda, sí lo quiero, quizá porque sé que no pido o deseo imposibles, además conozco las consecuencias y las asumo
yo quiero a quien deseo, no es aquello, es AQUELLA que me está dando libertad, seguridad,...SI
a veces sí, a veces no. Lo que si es seguro es que tengo lo que quiero, necesito y deseo.
no...desear comprende realidad y ficción (sueños), querer confirma el deseo de lo real...los sueños a veces no se quieren puede que queden al aire y se confunda con deseo
...deseo querer y quiero desear...
no...desear comprende realidad y ficción (sueños), querer confirma el deseo de lo real...los sueños a veces no se quieren puede que queden al aire y se confunda con deseo
...deseo querer y quiero desear...
Hay quien dice que quien cumple una fantasía la rompe...
No deberíamos decir tan a la ligera que sí, que deseamos aquello que queremos y queremos aquello que deseamos. ¿Cuántas veces nos hemos pasado años deseando algo para darnos cuenta, cuando llega, de que lo que ahora tenemos no era lo que habíamos pensado? Si a esto le aádimos que el ser humano es incornformista por naturaleza y que al 90% de la población su deseo por algo le dura exactamente el mismo tiempo que las rebajas... en fin
Dejadme que os cuente un cuento...
Érase una vez un rey muy rico cuyo nombre era Midas. Tenía más oro que nadie en todo el mundo, pero a pesar de eso no le parecía suficiente. Nunca se alegraba tanto como cuando obtenía más oro para sumar en sus arcas. Lo almacenaba en las grandes bóvedas subterráneas de su palacio, y pasaba muchas horas del día contándolo una y otra vez.
Midas tenía una hija llamada Caléndula. La amaba con devoción, y decía: "Será la princesa más rica del mundo". Pero la pequeña Caléndula no daba importancia a su fortuna. Amaba su jardín, sus flores y el brillo del sol más que todas las riquezas de su padre. Era una niña muy solitaria, pues su padre siempre estaba buscando nuevas maneras de conseguir oro, y contando el que tenía, así que rara vez le contaba cuentos o salía a pasear con ella, como deberían hacer todos los padres.
Un día el rey Midas estaba en su sala del tesoro. Había echado la llave a las gruesas puertas y había abierto sus grandes cofres de oro. Lo apilaba sobre mesa y lo tocaba con adoración. Lo dejaba escurrir entre los dedos y sonreía al oír el tintineo, como si fuera una dulce música. De pronto una sombre cayó sobre la pila del oro. Al volverse, el rey vio a un sonriente desconocido de reluciente atuendo blanco. Midas se sobresaltó. ¡Estaba seguro de haber atrancado la puerta! ¡Su tesoro no estaba seguro! Pero el desconocido se limitaba a sonreír.
- Tienes mucho oro, rey Midas -dijo. "Sí -respondió el rey-, pero es muy poco comparado con todo el oro que hay en el mundo." "¿Qué? ¿No estás satisfecho?" -preguntó el desconocido. "¿Satisfecho? -exclamó el rey-. Claro que no. Paso muchas noches en vela planeando nuevos modos de obtener más oro. Ojalá todo lo que tocara se transformara en oro." "¿De veras deseas eso, rey Midas?". "Claro que sí. Nada me haría más feliz." "Entonces se cumplirá tu deseo. Mañana por la mañana, cuando los primeros rayos del sol entren por tu ventana, tendrás el toque de oro."
Apenas hubo dicho estas palabras, el desconocido desapareció. El rey Midas se frotó los ojos. "Debo haber soñado -se dijo- , pero qué feliz sería si eso fuera cierto". A la mañana siguiente el rey Midas despertó cuando las primeras luces aclararon el cielo. Extendió la mano y tocó las mantas. Nada sucedió. "Sabía que no podía ser cierto", suspiró. En ese momento los primeros rayos del sol entraron por la ventana. Las mantas donde el rey Midas apoyaba la mano se convirtieron en oro puro. "¡Es verdad! -exclamó con regocijo-. ¡Es verdad!".
Se levantó y corrió por la habitación tocando todo. Su bata, sus pantuflas, los muebles, todo se convirtió en oro. Miró por la ventana, hacia el jardín de Caléndula. "Le daré una grata sorpresa", pensó. Bajó al jardín, tocando todas las flores de Caléndula y transformándolas en oro. "Ella estará muy complacida", se dijo.
Regresó a su habitación para esperar el desayuno, y recogió el libro que leía la noche anterior, pero en cuanto lo tocó se convirtió en oro macizo. "Ahora no puedo leer -dijo-, pero desde luego es mucho mejor que sea de oro". Un criado entró con el desayuno del rey. "Qué bien luce -dijo-. Ante todo quiero ese melocotón rojo y maduro." Tomó el melocotón con la mano, pero antes que pudiera saborearlo se había convertido en una pepita de oro. El rey Midas lo dejó en la bandeja. "Es precioso, pero no puedo comerlo", se lamentó. Levantó un panecillo, pero también se convirtió en oro.
En ese momento se abrió la puerta y entró la pequeña Caléndula. Sollozaba amargamente, y traía en la mano una de sus rosas." ¿Qué sucede, hijita?", preguntó el rey. "¡Oh, padre! ¡Mira lo que ha pasado con mis rosas! ¡Están feas y rígidas!". "Pues son rosas de oro, niña. ¿No te parecen más bellas que antes?". "No -gimió la niña-, no tienen ese dulce olor. No crecerán más. Me gustan las rosas vivas". "No importa -dijo el rey-, ahora toma tu desayuno". Pero Caléndula notó que su padre no comía y que estaba muy triste. "¿Qué sucede, querido padre?", preguntó, acercándose. Le echó los brazos al cuello y él la besó, pero de pronto el rey gritó de espanto y angustia. En cuanto la tocó, el adorable rostro de Caléndula se convirtió en oro reluciente. Sus ojos no veían, sus labios no podían besarlo, sus bracitos no podían estrecharlo. Ya no era una hija risueña y cariñosa, sino una pequeña estatua de oro. El rey Midas agachó la cabeza, rompiendo a llorar. "¿Eres feliz, rey Midas?", dijo una voz. Al volverse, Midas vio al desconocido. "¡Feliz! ¿Cómo puedes preguntármelo? ¡Soy el hombre más desdichado de este mundo!", dijo el rey. "Tienes el toque de oro -replicó el desconocido-. ¿No es suficiente?". El rey Midas no alzó la cabeza ni respondió. "¿Qué prefieres, comida y un vaso de agua fría o estas pepitas de oro?". El rey Midas no pudo responder. "¿Qué prefieres, oh rey, esa pequeña estatua de oro, o una niña vivaracha y cariñosa?". "Oh, devuélveme a mi pequeña Caléndula y te daré todo el oro que tengo -dijo el rey-. He perdido todo lo que tenía de valioso." "Eres más sabio que ayer, rey Midas -dijo el desconocido-. Zambúllete en el río que corre al pie de tu jardín, luego recoge un poco de agua y arrójala sobre aquello que quieras volver a su antigua forma. El rey Midas se levantó y corrió al río. Se zambulló, llenó una jarra de agua y regresó deprisa al palacio. Roció con agua a Caléndula, y devolvió el color a sus mejillas. La niña abrió los ojos azules. Con un grito de alegría, el rey Midas la tomó en sus brazos. Nunca más el rey Midas se interesó en otro oro que no fuera el oro de la luz del sol, o el oro del cabello de la pequeña Caléndula.
.. Historia del Rey Midas
No creo que el problema sea querer lo que se desea y conseguirlo, sino saber que todo tiene un precio a pagar y querer pagarlo sin lamentarse por ello
También hay veces que el precio que una paga es injusto. ¿Por qué obtener lo que uno desea debe tener en muchos casos un precio?
Como a todas nos gustan los cuentos, voy a contaros uno:
" Sharh era una joven mujer, hija del mar. Era una mujer hecha de corales y espuma, con generosidad en el alma y ternura entre las manos. Una mujer que un día decidió dejar la playa para adentrase en el bosque. Una aventura, ley de vida, que le llevaría a crecer. Era hora de aprender a vivir, de aprender a tomar decisiones.. No fue un camino fácil. A cada paso que daba los obstáculos aparecían, a veces incluso parecía que se le amontonaban haciéndole creer que no era posible avanzar, aunque lo cierto es que para su sorpresa siempre encontraba la manera de sortear las dificultades.
Un día, ya cansada de caminar decidió que era hora de buscar un lugar, el adecuado, para asentar su vida. Miró a su alrededor como buscando el lugar más propicio. Sólo pudo avistar dos árboles. Uno era un hermoso manzano, robusto, fuerte y rico en frutos.. el otro, un pobre nogal sin hojas y más muerto que vivo, así que optó por el majestuoso manzano. Bajo sus ramas construyó su hogar. Todo era perfecto, aquel árbol le daba todo lo que necesitaba. Sombra en verano, resguardo de la lluvia en invierno, frutos necesarios para alimentarse e incluso una imagen florida en colores que parecía alegrarle la vida, y así feliz, Sharh fue viviendo sin preocupaciones pero un día empezó a sentirse extraña, una leve melancolía empezó a hacerse hueco en su sangre y su alma, y no acababa de entender porqué aunque no tardó en descubrirlo… Una noche de invierno una mujer apareció por allí... llovía y hacía un frío infernal, estaba cansada y hambrienta, y el único lugar que encontró para resguardarse fue el viejo nogal, así que se acurrucó entre sus moribundas raíces y allí se quedó. Para sorpresa de Sharh el viejo nogal empezó a transformase y el rostro de aquella mujer que llegó allí con aspecto harapiento también. A aquel viejo árbol, más muerto que vivo le empezaron a salir hojas y flores, sus ramas poco a poco recobraron la fuerza y majestuosidad de tiempos ya pasados, y a cada pequeño paso de esa transformación algo iba inundado el lugar. Ese algo tenía nombre, ese algo era fantasía, amor, ilusión, ganas de vivir. Sharh envidiaba a aquella mujer pero callaba y se convencía de que ella había tomado la decisión correcta, que el manzano era su árbol, porque éste a diferencia del nogal permanecía siempre inmutable a lo que sucediera, no importaba si llovía, si nevaba, si los vientos de las cimas bajaban hasta allí arrasándolo todo, el manzano nunca dejaba de ser el que siempre fue, sujeto siempre al mismo lugar, siempre con sus mismas ramas, sus mismas hojas, y sus mismos colores, no como el viejo nogal, que a cada embiste de la naturaleza parecía doblarse perdiendo en cada batalla, parte de lo que era, es cierto que siempre volvía a ponerse en pie, y volvía a recuperar su gentileza y su fuerza, pero resguardarse bajo sus ramas era como escribir día a día una vida nueva y eso no era para Sharh, o sí ?... Quizá sí, por que llegó un momento en el que tenerlo todo, de una manera tan previsible, vivir teniéndolo todo tan sujeto acabó por matarla, acabó por llevarla a un lugar al que nadie debería ir. Es ese lugar en el que el aburrimiento, lo monótono, la falta de improvisación, la ausencia de deseo y amor mata todo lo que encuentra a su paso. Sharh vivió como quiso vivir, pero no como había soñado vivir. Se dejó acunar por la comodidad de lo conveniente, de lo seguro, prefirió no arriesgar y acabó siendo parte del manzano, sin fe ni libertad… y aquella otra mujer... aún, después de tanto tiempo, a pesar de los mil y un surcos que el paso del tiempo ha escrito en su rostro, aún no hay día en el que no se le oiga reír, llorar… aún después de tanto tiempo aún siente la necesidad de amar."
Mucho me temo que desgraciadamente María tiene razón, siempre hay un precio por muy injusto que sea, sólo que a veces vale la pena a pagarlo.
Porque el que paga el precio está dispuesto a asumirlo todo incluso aquello que desea. Muchisimas gracias por tu cuento ha sido muy emocionante.
Es que desear va mas alla del momento como para llegar a quererlo???
Definamos querer y desear, pues uno puede ser consecuencia del otro!
Saludos.
Yo creo que sí, que desear va más allá del momento, quizá porque la diferencia estriba en lo que significa encapricharse de algo o de alguien y desearlo... querer?... querer se pueden querer muchas cosas, amar no es querer y no me refiero sólo al amor en cuanto a intercuminicación entre personas.
Relativo... hay deseos que son fugaces. Dudo de la palabra amor, querer me parece más sincero, ¿No?.
Cierto, hay deseos que son fugacez, y otros que se te clavan y estos son los peores, porque incluso una vez alcanzados siguen estando ahí... en cuanto a lo de que la palabra amor no encierre cierta sinceridad, también estoy de acuerdo, creo que es una palabra que ha idoperdiendo su valor hasta quedar en nada, sobre todo porque se utiliza con demasiada facilidad y casi siempre sin ser cierta, pero también creo que la sinceridad de esa palabra no está en ser escuchada, sino en ser sentida, es decir, la credibilidad nace de quien la siente, aunque también hay que reconocer que en los tiempos que correr hay poca gente que se permita el lujo de sentirla... Admito que soy algo rara, y quizá un tanto romántica pero para mí la diferencia entre querer y amar es vital
Y cual es para ti la diferencia?, si se puede saber, solo por curiosidad...
Para mí la diferencia es como equipararla a emoción y sentimiento. Emoción para mi se asemeja más al amor porque es como mas involuntario y el sentimiento más al cariño... aunque los limites estás difusos, muy difusos.
No quiero parecer arrogante y Dios me libre de ser irreverente pero mucho me temo que cuando no se sabe cuál es la diferencia es porque simplemente no se ha amado nunca.
Yo no he dicho que no sepa o no sienta cual es la diferencia, te he preguntado cual es para ti la diferencia.
Querer para mí tiene que ver con el aprecio y el cariño, el amor con un sentimiento profundo e intenso que te lleva a involucrarte por entero y en todos los ámbitos en cuanto a la persona que amas, y quizá la forma más visual de ejemplarizarlo es el hecho de que querer, podemos querer a muchas personas, amar de verdad sólo a una, puesto que el amor, nos guste o no, no entiende de particiones, de todos modos, tanto quere como amar, son emociones involuntarias.
Yo diría que además de involuntarias son espontáneas y ese podría ser su rasgo más característico, aparecen y desaparecen sin que se pueda hacer nada por evitarlo. Cuántas veces nos vemos en la tesitura de querer sostener algo que por sí mismo no se sostiene, a veces frente a muchas cosas que no tienen si quiera que ver con las personas, demasiado tiempo. Distinguiría amor , también, de estar enamorado y me parece más correcta la aproximación en lengua inglesa sobre este termino ellos dicen "to fall in love" , mientras ellos lo asocian a una vorágine en la que se cae nosotros nos mantenemos en una posición espacio-temporal "Estoy enamorado" , en el presente. Resulta curioso buscar en otras lenguas la forma de decir algunas cosas, abre perspectivas mentales.
Tengo que reconocer que aun cuando quiero, por ejemplo a un amigo o amiga, y no es este para nada un sentimiento romántico, lo hago de forma muy pasional. Me involucro cien por cien en todo lo que se refiera a esa persona, bueno suelo involucrarme cien por cien en aquello en lo que creo porque para mí, muchas cosas, incluidos el amor y el cariño, son un compromiso conmigo misma y no podría volver a mirarme a los ojos si descubriera que en eso me he mentido.
Huelga decir que cuando me siento traicionada, me siento muy "traicionada" y para mí jamás vuelve a ser lo mismo.
Lo mejor para saber cuando amas, ... que sabes que amas. Lo sabes y ya está, no necesitas de más explicaciones.
Creo que involuntariamente chicas, se han desviado del tema tal vez por la interrelación o conexión que deseo, querer y amar puedan tener y aunque quizás uno te conduzca al los otros a través de las trasformaciones que estos pudiesen producir, tienen una diferencia muy propia.
La motivación en desear, querer y amar puede ser muy similar y cuando se trata de las relaciones interpersonales, el deseo puede tener implícito un sentimiento fuerte (amor) y otro menos fuerte, pero no menos importante el cariño o afecto (querer), como pudiese ser simplemente deseo algo pasajero que una vez satisfecho no trasciende, pero aquí también aplica la ley de la relatividad.
Así pues, considero, que sí es posible querer lo que se desea, todo lo determinará en el resultado final en hablando en términos generales.
Podemos desear a una persona y no quererla, como podemos quererla y no desearla.
Por otro lado, hay una línea bien definida entre querer y amar, ya que el primero a mi parecer no tiene la profundidad que el segundo, las entregas son muy distintas, querer creo tiene un limite establecido pero cuando ese limite trasciende aunado a otras sensaciones y aspectos se puede convertir en amor.
Saludos
Rosi.
Yo siempre que me enamoro, al margen de todos estos matices, lo hago como los imbeciles sin saber si quiero, me apetece, me gusta o me disgusta. Surge sin que pueda evitarlo...
La pregunta al margen de lo emocional, y aunque el debate ha estado muy animado, se refiere a ... esos pensamientos que tenemos de vez en cuando del tipo "Ojalá me tocase la lotería", pero quizá si te tocase te verías en la obligación de tener que repartir lo que te ha tocado , sí un día formulases en alto un deseo y se hiciese realidad ¿Qué deseo sería?... ¿Qué otras cosas traería?
Todo lo que nos ocurre, ya sea por azar o porque lo hemos provocado tiene consecuencias, es inevitable así que cuando deseas algo implicitamente saber que eso te llevará a lo que viene después pero como en muchas ocasiones no sabes cuáles son las consecuencias que se derivan te conviertes en osada, y eso está bien, porque de lo contrario no daríamos ni un paso.
Vaya!
Creo que a diario estamos deseando y queriendo que cosas grandiosas sucedan en nuestra vida, en todos los niveles, a veces son muchas las circunstancias las que nos motivan a querer y desear y se van generando cambios tremendos, cuando estos llegan traen consigo en ocaciones dolor, muchas veces ese dolor no te permite percibir los beneficios que al mismo tiempo estamos recibiendo, de alli la importancia de buscar lo bueno en lo "malo", mirar el vaso medio lleno y no medio vacio.
La vida constantemente nos complace en la medida de nuestras necesidades y deseos, lo lindo es tener la disposicion de recibirlo.
Pienso que costantemente estamos ganando la loteria en muchos sentidos, hay quienes reciben el premio en dinero, hay quienes lo recibimos con la llegada de un nuevo amigo, un nuevo amor, con un nuevo empleo, con la recuperacion de la salud, cuando nos damos cuenta de que en las cosas simples tambien hay mucha belleza, cuando recuperamos la armonia interior, cuando compramos la casa de nuestro sueño, o el auto, cuando nuestro libro se publica y tiene la gran receptividad por parte de los lectores, en fin de muchas maneras y no nos damos cuenta de que eso puede ser nuestro premio de loteria, somos tan afortunados y no lo hemos percibido.
Todo deseo genera cambios, con ellos tenemos la posibilidad de compartir y recibir experiencias maravillosas, debemos estar concientes que pueden traer dolor, incertidumbre y desconcierto,y sin duda mucha satisfaccion, por ello debemos ser muy cuidadosos al momento de crear y expresar nuestros deseos,debemos ser detallistas y sobretodo mantener la fe y el agradeciemiento a la vida por lo recibido.
Cuando creamos deseos en nuestra mente y los exprasamos estamos haciendo decretos a la vida y el universo y este siempre nos atiende.
Es muy bueno Monica, cuando deseemos algo nos hagamos tu pregunta "¿que otras cosas traeria?", asi mirariamos algunos pro y contra y creo se reduciria la incertidumbre.
Saludos.
Rosi
No creo que podamos preveer lo que puede ocurrir cuando conseguimos lo que deseamos, y no tiene por que ser siempre malo, de todos modos hay que perseguir los deseos porque sino qué te queda??
Si no persigues tus propios deseeos, sea cual sea lo que te traiga el destino, ...no te queda nada, estarás muerto en vida.
Buena pregunta, pues precisamente por saber donde llegan esos deseos cuando se cumplen, que llegan a seguir deseando y a seguir sufriendo, y me acuerdo de esa frase no se si de Budha o te Tao Tse, El origen del sufrimiento es el DESEO".
También me sirve mucho esta frase:
"No pidas tener más belleza, o ser más amado, o reconocido, o tener casa y dinero seguros. Tampoco pidas que se realice tu amor imposible. Pide más bien porque el Amor brote en ti y la Luz irradie tu ser, porque tu mente se vuelva la sierva de tu espíritu, y que nazcas a la libertad y la conciencia."
---Para meditarlo :D
Por eso, como diría el mismo Buda, no es más feliz quien más tiene sino el que me menos necesita...
Muy interesante tu respuesta , esly.
Saludos
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