Hace cierto tiempo que se ha puesto de moda el vocablo “milerurista”. Leí algo sobre la persona que acuñó el término, pero, francamente, se me ha olvidado. Sí recuerdo que Espido Freire escribió un ensayo titulado precisamente “Mileuristas” (sorry, Espido por copiarte el título) y me hace gracia porque dudo muy mucho que la señorita Freire se pueda contar entre los españolitos y españolitas que subsisten con mil euros al mes, pero en fin, no hay que hacer sangre innecesariamente, queda guay solidarizarse con los compañeros pobres y hasta hacerse a la idea de que entre todos; medios de comunicación, políticos y pringados diversos hemos creado una nueva tribu social. Eso está bien. O estaría bien, sino fuese por un pequeño detalle: ¿Qué pasa con los españolitos y españolitas (sobre todo españolitas, aceptémoslo) que no ganan mil euros al mes? Venga ya, dirían algunos columnistas ingeniosos, todos ganamos como mínimo, mil raquíticos euros, por favor.
Y un cuerno.
Existe, señoras y señores, una subclase por debajo de los pisoteados mileuristas, incluso, abrochénse que despegamos, muy por debajo. Como lo oyen. Están ahí gateando en las catacumbas del sistema, ranqueando para llegar al día quince de mes con algo de suelto en el monedero. ¿Exageración?. Bien, hagamos un repaso a los sueldos tipo de algunos sectores. Por ejemplo, teleoperadores. Sí, esos que atienden el teléfono y que tanto nos desesperan a veces con su terrible cantinela “Un momento por favor, no se retire•, mientras se escudan en la música de turno y nos mantienen pegados al aparato un sinfín de minutos. Esos mismos cobran , por convenio 6 euros brutos la hora que vienen a ser, en neto 5 con poco la hora. Con lo cual un teleoperador que trabaje cuarenta horas semanales cobra una media de ochocientos euros al mes. Se podría decir lo mismo de cajeros, reponedores, etc, etc. Sí, resulta que hay un importante número de personas que viven con ochocientos o setencientos euros al mes. ¿Cómo se logra teniendo en cuenta que un alquiler en Barcelona ronda, por lo bajo, los setecientos euros y una hipoteca moderada anda por los novecientos euros? Eso es secrerto de estado. Los maxipirngados no tienen un término molón por el que ser reconocidos, pero están por todas partes. Les vemos a diario en el metro, en el bar, en el super y no es posible ignorarles aunque el gobierno y la prensa en se empeñen en hacerles invisibles. Luchan día a día en una sociedad que les da la espalda y consiguen, a veces, sacar adelante a sus hijos en una hazaña digna de admiración.
Existen y tienen su dignidad.
Por Susana Hernández.
jueves 25 de octubre de 2007
MILEURISTAS
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